John Wick 2: Un nuevo día para matar (2017) – Crítica

“Winston…diles, diles a todos…sea quien sea que venga o los que vengan... los mataré…los mataré a todos”

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Iba a escribir una crítica sobre la primera parte John Wick: Sin Control (2014) pero me pareció que tenía un argumento escrito para que hasta los monos lo entendieran. Entonces caí en el dilema ¿Cómo se hace para describir lo que es visualmente fascinante, lo que es moralmente incorrecto pero cautivante, lo que te identifica con el anti héroe que mata sin piedad y sin remordimiento? Difícil hacerlo, así que decidí esperar a la segunda parte.

Ahora que he visto la continuación, puedo decir que es algo que los cinéfilos nos merecíamos. Es cine puro. Un cine casi mudo en donde lo que prima es la acción, los gestos, los movimientos, donde no nos interesa cuantos mueran siempre y cuando no muera el héroe pero que si hubiese justicia divina y algo de lógica, hace tiempo que debería haber muerto. John Wick resiste golpizas, cuchilladas, balazos, atropellos y sigue para adelante: matando todo lo que se cruce en su camino.

Es muy difícil explicar las sensaciones con las que terminamos al finalizar la película. La primera de ellas es sin dudas: ¡Que venga de una vez la tercera! No puedo esperar por la culminación de lo que han dicho será una trilogía.

Bajo la dirección de Chad Stahelski, la película alcanza personalidad propia que la diferencia de todas las películas de acción que circulan por los cines. Ha logrado darle nuevos aires a un género del cual pensaríamos haber visto casi todo. El hecho de haber trabajado como doble durante casi toda su vida ha conseguido que Stahelski vea las escenas de acción como personajes con vida propia, como coreografías de gran precisión y belleza. Y más aún por el nivel de conocimiento que tiene de Keanu Reeves al haber sido su doble en The Matrix y otras películas en las que participó.

Es difícil hablar sobre la película sin intentar no contar algo sobre su argumento. Sin embargo, al igual que la primera, lo importante es más lo que se ve en la pantalla que el ejercicio mental de entender sus motivaciones. Todo gira en torno a un mundo repleto de asesinos, lleno de códigos que representan mucho para ellos y donde no hay término medio: o matas o mueres.

John Wick forma parte de este mundo, aunque ya no quiere formar parte de él. Se quiere retirar. Vivir una vida apacible y familiar. Pero hasta el destino no quiere paz para él. Para eso no ha nacido. Y comienzan las matanzas y siguen y siguen y siguen.

Nunca he visto que se mate a tanta gente de balazos en la cabeza y que estos no sean zombies. John Wick es, tranquilamente, el más grande asesino del cine. Ni Rambo, ni 007, ni Braddock, han matado a tantos en una sola película, ni siquiera en 2 o en 3 partes. La película va a ritmo de videojuego, frenéticamente, pasando de ambiente o ambiente como de nivel en un juego. Nunca pensé que escenas de este tipo me pudiesen llegar a gustar tanto. Lo que sucede es que, sencillamente, como espectadores, nos cargan de adrenalina, nos introducen en su mundo y nos hacen formar parte de él.

Muy llamativa la escena donde Reeves se encuentra con Lawrence Fishburne, después de su participación en común en “The Matrix”. Casi imperceptibles pasan los edificios, algunos de color rojo y otros de color azul, en homenaje a la decisión que tuvo que tomar Neo sobre la pastilla a elegir en la película de hace más de 15 años atrás.

Ni que hablar de la participación corta pero digna de respeto de Franco Nero como administrador del ‘Continental’, fachada de Hotel, pero cuartel general y punto de descanso de asesinos donde no se puede matar a nadie so riesgo de ser declarado Ex Comunicado.

Si no les gusta el género de acción, después de John Wick les gustará y si ya les gustaba, no solo verán una película de acción sino cine del bueno. No dejen de verla. Es absolutamente imprescindible.

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