Los Jaivas: “Mira niñita” o cuando la ternura se vuelve canción

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No recuerdo cuando fue la primera vez que escuché a Los Jaivas, pero debe haber sido en algún momento cuando tenía menos de 10 años. La música, el estilo, la letra de las canciones, todo era tan fuera de lo común que, a pesar de mi corta edad, quedé maravillado con el estilo muy particular de interpretar sus temas.

Mi papá compró el LP “Alturas de Macchu Picchu” y lo escuché innumerables veces, casi hasta el cansancio: la batería, la guitarra eléctrica, el charango, la quena, el piano, todo me parecía genial. Los Jaivas formaron parte de mi niñez, ni siquiera sabía que eran chilenos y así lo hubiera sabido no me hubiese interesado. En una época en donde se escuchaba otro tipo de música, la presencia de un grupo que interpretara ritmos folklóricos con un estilo tan progresista era algo que me sacaba de plano. Tampoco sabía que la obra se basaba en los poemas de Pablo Neruda, nunca en su momento llegué a saber que se hizo un video en el mismo Macchu Picchu con la participación introductoria de Mario Vargas Llosa. Estos fueron detalles que los fui conociendo en el tiempo.

Y así con el tiempo, fui perdiéndoles el rastro y pasaron a formar parte de mis recuerdos. Sin embargo quedaron grabadas en mi mente frases tan poderosas como: “Cuando la mano de color de arcilla se convirtió en arcilla y cuando los pequeños párpados se cerraron…”. Después supe que eran extractos literales de la obra de Pablo Neruda musicalizados especialmente para esta producción, lo cual hizo que admirara aún más tamaña empresa.

Muchísimos años después me he vuelto a encontrar con Los Jaivas, un feliz rencuentro, como cuando ves a un amigo de infancia y lo abrazas con mucha alegría. Y no podía ser de otra manera que con lo mejor de su música que yo no conocía.

Sin esperarlo y sin buscarlo tuve la oportunidad de escuchar el tema “Mira niñita” y los recuerdos, guardados quien sabe dónde pero allí estaban, volvieron a aparecer. Nuevamente un poema hecho música invadió mis oídos. El mismo estilo, la misma fuerza pero esta vez acompañado de una gran ternura captaron totalmente mi atención. Con una tonadas muy suaves de inicio y que luego van in crescendo, permiten llegar a un clímax musical, con la poderosa aparición al final de unos bombos que le dan una intensidad increíble a una canción que sorprendentemente tiene 44 años. Suena tan actual, el uso perfecto del piano, de la guitarra eléctrica, el charango, los sintetizadores, la incontrolable batería y, fiel a su estilo, el uso de la quena que complementa perfectamente el espíritu de Los Jaivas.

Si bien el Gato Alquinta, compositor y cantante de este tema, se llevó a la tumba el secreto del origen de la letra, suena a una canción de profundo amor dedicada de padre a hija. Con una melodía que empieza tan suave, que casi suena a cajita musical, que casi parece arrullar a quien la escucha y que crece musicalmente como representando el crecimiento de una niña hasta finalizar diciendo “en tu pecho florecerán colores de amor”. Para aquellos que somos dichosos de tener una hija podemos comprender la gran carga sentimental que tiene este poema hecho canción. Es imposible no conmoverse ante tremenda interpretación.

Aprenderé a cantar solo para poder cantárselo a mi hija: “te voy a llevar a ver la Luna brillando en el mar” “tu pelito y tus ojos de miel, la ternura tendrán para ti…florecerá”. Se lo cantaré al despertar y cuando se duerma, se lo cantaré cuando algo le de miedo y cuando esté feliz, se lo cantaré para que sepa que siempre estaré allí así ya no esté.

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