Masha y el Oso La Serie TV (2017): Diversión para toda edad

“¡Oso! ¡Oso!”

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Pocas son las películas que me han hecho reír con naturalidad, por eso se dice que hacer comicidad es una de las tareas más difíciles que puede existir en el séptimo arte. No es fácil generar situaciones que desemboquen en lo ridículo de tal forma que nos provoquen un momento de espontánea alegría.

En televisión las cosas cambian y el poco tiempo disponible juegan a favor del objetivo, de allí el gran éxito de los sitcoms norteamericanos que con argumentos sencillos de entender y situaciones inverosímiles nos provocan, por momentos, grandes carcajadas.

Sin embargo en el rubro de la animación (y más la animación para niños) estas situaciones son escasas: casi todas las series de dibujos animados modernas en TV se basan en personajes fantásticos, repletos de poderes o en personajes completamente indescriptibles (Bob Esponja, por ejemplo) y que de alguna manera u otra completan situaciones que nunca, a mí en particular, capturan mi atención.

Grande fue mi sorpresa al encontrarme con la serie de animación rusa “Masha y el Oso”. Hacía tiempo que no me reía de una manera tan natural ante una historia contada. Y lo mejor de todo, es que eran historias que se hacen verosímiles, creíbles, a pesar de transcurrir en un mundo de fantasía. Y con personajes que son adorables.

Siendo una serie estrenada el año 2009, recién se ha hecho popular en los últimos años, estando a la fecha presente en más de 120 países y uno de sus capítulos está entre los 10 videos más vistos del Youtube con más de 2 mil millones de reproducciones.

Si bien se dice que su historia se basa en una fábula rusa, su creador Oleg Kuzovkov cuenta que cuando se encontraba de vacaciones en una playa vio una niña de la que todo el mundo se apartaba pues era muy traviesa a pesar de ser muy pequeña y era tal su grado de hiperactividad que nadie podía con ella. Transcurrió el día y la situación no cambió en nada. Finalmente todos optaron por alejarse. Ese fue el punto de partida para el personaje.

¿Cuál puede ser el secreto del éxito de Masha? Creo que su simplicidad. Es muy fácil de digerir. No hay diálogos. La única que habla es la niña y los otros personajes solo emiten sonidos y lo que prima es el lenguaje de gestos y actitudes. Todos los animales, de alguna manera u otra, se interrelacionan con Masha, tienen un aspecto y comportamiento antropomorfo y con una personalidad claramente definida desde el primer capítulo y que lo han sabido mantener a lo largo del tiempo. Por momentos se comportan con las características propias de animal que representan y por momentos tiene gestos humanos, caminan en sus 2 patas como humanos y tienen gestos de sorpresa, alegría, molestia, etc.

Muy remarcable es, sin ninguna duda, la calidad gráfica del producto, todos los personajes se ven muy reales y con gran detalle y la música es precisa y de gran acabado.

Si hay alguien que está buscando enseñanzas en esta serie, se va a decepcionar. Es diversión pura. No busca enseñar nada más allá del gran cariño que se tienen Masha y el Oso y la convivencia pacífica entre todos los personajes. Aquí no prima la ley de la selva, aquí los lobos no comen a los indefensos, el tigre será vegetariano porque nunca amenaza a los más pequeños y del oso ni que hablar, prefiere la miel. Como será de inocente la situación que, en un capítulo, los lobos tienen mucha hambre y en sus pensamientos aparece el gallinero y luego una gallina. Solo que ellos piensan raptarla para que ponga huevos y después hacerlos freír.

Ahora, para los puristas, quizás critiquen el carácter incontrolable de Masha, que por lo general hace lo que quiere cuando quiere y siempre todos tienen que estar detrás para manejar sus desbordes. La mejor prueba de ello es que muchos animales se esconden de ella cuando está en plena ebullición. Pero como dije previamente, dudo bastante que se esté buscando ser modelo de la niñez. Es solo diversión.

Masha, por lo que podemos ver, vive sola en su mundo de fantasía. No tiene padres, ni se les menciona, ni están en su casa, ni forma parte de sus recuerdos. Su único contacto humano es su prima, de aparición esporádica. Sin embargo, su soledad, no ha sido ni es problema. Ella mantiene su casa ordenada y limpia, a pesar de causar, casi siempre, un alboroto allí donde va (casi siempre la casa del Oso). Quien cumple la función paternal es el inmenso Oso, que vive retirado del circo y que siempre está al tanto de cuidar a la pequeña Masha.

Esta serie representa, a mi entender, el retorno a los inicios de los dibujos animados y a la cotidianeidad de las cosas que vivimos. Las situaciones que vemos se nos hacen tan comunes que nos identificamos inmediatamente con ellas y nos resultan familiares. Y eso que sabemos que no hay nada de común en ver a lobos paramédicos, a un tigre que juega ajedrez, a un conejo que se ríe como humano y, por supuesto, a un Oso que cumple la función de papá.

Aquí todo y todos son adorables.

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